La Taberna Sanlúcar en Madrid - La Taberna Sanlúcar, lo mejor del Sur en Madrid

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LA TABERNA SANLUCAR EN MADRID

 


En el año 2002 decidimos abrir una taberna y llamarla Sanlúcar. Ahora ya nos conocen todos aquellos que nos frecuentan, y no son pocos.

El local que elegimos tenía mucha tradición en la hostelería vecinal de la zona y se había especializado en marisco de calidad que no necesariamente se pagaba a precio de oro. Los nuevos dueños decidimos seguir por la misma senda de hacer llegar las especialidades de la cocina sanluqueña y gaditana a precios de barrio. Y lo conseguimos....

El Sanlúcar está en plena calle de San Isidro. A la vuelta de la esquina uno se encuentra con la inmensa cúpula de la basílica de San Francisco el Grande. Y desde esa misma esquina puede mirar para arriba y contemplar toda la barriada de las dos Cavas, la alta y la baja, llamadas así "cavas", que no calles, porque al estar amurallada la ciudad, esa era la zona más vulnerable, menos escarpada, y los árabes decidieron hacer unas cavas, es decir unos enormes fosos, para poder defenderla mejor.

 
 

Sin movernos de la esquina veremos otra inmensa cúpula, la de la Iglesia de San Andrés, a cuyos pies se encuentra la plaza de la paja, que fue la primera plaza mayor de la ciudad, así mismo podremos contemplar las cúpulas del mercado de la cebada, y frente a nosotros veremos la barriada más castiza de la capital, la que se encuentra alrededor de las dos torres gemelas de la Iglesia de la Paloma.

Estamos sin duda en el Madrid histórico, el que linda con el Madrid de los Austrias y el de los primeros arrabales que se extendieron hacia el Sur y hacia el Este. A no más de cien metros del Sanlúcar, los últimos musulmanes de la ciudad instalaron su barrio, muy cerca de la ahora Catedral de la Almudena y del Palacio Real, que fue edificado sobre el antiguo alcázar árabe, que había sido consumido por un enorme incendio hacía ya muchos años.


La taberna tiene dos espacios para los clientes y amigos. Cuando uno penetra en ella le rezuma mucha de la iconografía andaluza, la fachada de un verde trigo, las paredes de color albero, fotos de cantaores y aspectos de la vida sureña, los  carteles taurinos y el mobiliario que se observa por todos los rincones.

Nada más entrar uno se encuentra de frente la barra y su salón, y a la izquierda, detrás de un arco, se localiza el otro salón principal, para sentarse, con un tono de luz umbrío y con mesas de pata corta y taburetes, al más preciso estilo del mesón tabernero. Al fondo queda la cocina, escondida y bulliciosa, febril y nerviosa en los instantes en los que el salón y la barra se llenan.

 
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